Hoy en día si le preguntásemos a alguien cuál es el cuadro más famoso de la
historia del arte o qué obra es un must-see del Louvre, seguramente nos respondería con la siguiente obra: La Mona Lisa. Pero ¿de dónde procede tal
fama? ¿Por qué un cuadro de tan poco tamaño, apenas un retrato de 53x77
centímetros, recibe miles de visitas al día? O como mi primera profesora de
historia del arte se cuestionaba ¿por qué la Gioconda y no la magnífica Virgen
de las Rocas, apenas estando un par de metros la una de la otra?
Pues bien, la respuesta se reduce a: gracias a un robo. El gran robo de la
Mona Lisa, que hizo que durante más de dos años desapareciese sin tener
esperanzas de poder recuperarla. Gracias a este robo, el revuelo burocrático y,
sobre todo, la gran publicidad realizada a través de los medios de comunicación
de la época hicieron que la obra se convirtiese en el misterio más grande la
Historia del Arte.
